Juventud “todo terreno”

Renovación permanente del personal

La 15.Deutsche Feuerwehrkompanie Máximo Humbser tiene una enorme tradición de servicio, trabajo y especialización. A sus condiciones de compañía visionaria y activa en lo que se refiere a innovación en el servicio, se ha sumado un liderazgo innegable al interior del Cuerpo de Bomberos de Santiago, así como también entre sus pares a nivel nacional. Por lo anterior, las postulaciones de quienes desean ingresar a la Compañía son estudiadas cuidadosamente, ya que se pretende mantener ese nivel de excelencia, heredado de los alemanes que la fundaron hace ya medio siglo.

Existen básicamente dos formas de ingresar a las filas de la 15.DFK: como aspirante, acercándose desde afuera de la Compañía, o a partir de la Jugendgruppe Leutnant Jorge Ayala, nuestra brigada juvenil, en la que se forman niños a partir de los 15 años o algo menos incluso.

El proceso de selección para optar a un cupo en esta compañía es exigente y algo largo. En promedio, el curso de aspirante dura ocho meses. La malla de estudios contempla clases teóricas y prácticas, impartidas durante la semana en horario tarde-noche y durante los fines de semana, respectivamente. Durante ese periodo, los futuros bomberos deben interiorizarse en los distintos temas que le son expuestos, los que abarcan todas las materias relacionadas con fuego, agua, productos químicos peligrosos, manejo de politraumatizados, reanimación cardiopulmonar, etc. Junto con lo anterior, al grupo de aspirantes le toca insertarse en la vida diaria que se vive en el cuartel -“mostrarse”- con el objetivo de que el personal de la Compañía los conozca y tenga una imagen formada de ellos al momento en que sus postulaciones sean presentadas a la sesión, la que será la encargada de aceptarlos o rechazarlos, según sea el caso.

Durante el desarrollo del curso de aspirantes, un porcentaje de ellos lo abandona, ya sea por falta de tiempo o de interés. No hay que perder de vista que es justamente en este periodo en el que ellos conocen la real magnitud del servicio que entrega Bomberos. Muchas veces ocurre que algunos se percatan de que la carga de trabajo que se autoimpondrán será demasiado alta, lo que los lleva a postergar su ingreso a nuestras filas o, bien, a desechar finalmente esa posibilidad. En este sentido, el curso de aspirantes cumple con su rol de filtro, permitiendo solamente el paso de aquéllos que posean una real predisposición al servicio, y cuyas cualidades personales los hagan finalmente compatibles con el perfil que la Compañía busca en sus nuevos integrantes.

Desde la Jugendgruppe acceden en forma directa aquellos muchachos que cumplen los 18 años y que han permanecido en ella por al menos dos años. Los brigadieres son los “hermanos chicos” en esta familia. Durante su permanencia en el grupo, los niños son educados directamente por Instructores de Brigada; en otras palabras, voluntarios nombrados por el capitán para que se aboquen a la noble función de formar a los futuros bomberos. Los brigadieres cuentan con un cuartel propio (anexo a las dependencias del cuartel principal) y tienen su propia oficialidad.  Si su tiempo de permanencia en la Brigada ha sido muy breve al momento de cumplir su mayoría de edad, deben reforzar algunas materias participando en el curso de aspirantes.

Dos bomberos que “la llevan”

Actualmente, la bomba Máximo Humbser cuenta con una gran dotación de voluntarios que no superan los 25 años. Son los que cargan sobre sus hombros todo el peso que conlleva la tradición de servicio de la compañía. En la Nachtwache se coordinan muchas de las acciones que son desarrolladas, ya sea para cubrir las emergencias que demanda el servicio, así como para responder a una larga lista de actividades anexas en las que está inserta la 15.

En el último tiempo se ha desarrollado una serie de cursos de especialización orientados a lograr una calidad técnica de excelencia. En cada uno de éstos se han destacado integrantes del tramo más joven de la Compañía, obteniendo resultados que ya no sorprenden, pues desde hace tiempo sus acciones les han valido el reconocimiento de sus camaradas. En esta oportunidad destacaremos especialmente a dos de ellos, cuyas vidas están marcadas por la pasión de servicio y por vivencias que se entrecruzan: Cristián Callejón y Matías Vitar.

El primero, Cristián Andrés Callejón Araya, nació en diciembre de 1987 en  Santiago, aunque pronto emigró a Punta Arenas . Como hijo de un oficial de la Fuerza Aérea de Chile, debió afrontar permanentes cambios de domicilio durante su niñez y adolescencia. Es así como vivió en Viña del Mar, Puerto Montt y en la Antártica, en la famosa villa Las Estrellas.

Ya de regreso en Santiago, ingresó a la Jugendgruppe con 16 años. Cumplió satisfactoriamente su periodo de brigadier para pasar luego a integrar las filas de la 15.DFK, el 30 de enero de 2006. Desde su llegada a la Compañía ha realizado todos los cursos básicos exigidos por la institución y optado luego a las especializaciones. Es aquí donde ha logrado notoriedad al graduarse en una de las materias más complejas que se han dictado en el país.

Cristián Callejón, que actualmente cursa primer año de Educación Física en la Universidad Andrés Bello, se ha transformado a sus veinte años en el instructor GRIMP nivel 3 (IMP 3) más joven a nivel mundial. Así es. En un curso formativo realizado en enero de 2008 en Santiago, con participación de personal de varias compañías del CBS y dirigido por instructores franceses y belgas, Callejón alcanzó tan notable marca luego de intensas jornadas que sumaron 80 horas de estudio y prácticas.(http://www.15.cl/sitio/index.php?option=com_content&task=view&id=178&Itemid=129).

Al finalizar el encuentro, fue el propio comandante francés Robert Frederic, líder de la delegación gala, el que hizo mención del hecho y felicitó a Callejón. Como era de esperarse, la noticia provocó gran entusiasmo entre sus camaradas de la15.DFK.

Posteriormente, en lo que restaba del verano recién pasado, tres procedimientos marcaron el debut del nuevo instructor GRIMP. El primero de ellos correspondió al rescate de un obrero caído en una zanja de más de seis metros de profundidad en Paul Harris con Estoril, comuna de Las Condes. En esa ocasión se realizaron maniobras de manejo básico de trauma en lo profundo del socavón, para finalmente levantar al lesionado con un sistema de recuperación con cuerdas asidas a una grúa. El segundo procedimiento de importancia relacionado con esta especialidad fue el rescate de un grupo de excursionistas que se extravió en los faldeos del cerro Manquehue, sector de Vitacura. Fue una jornada extenuante que incluyó rastreo nocturno hasta casi la medianoche en las escarpadas laderas del macizo. Por último, el tercer procedimiento -en que pudo poner en práctica todo lo aprendido- lo constituyó el rescate de un motociclista caído al lecho del río Mapocho, sector del puente San Enrique, en Lo Barnechea. En todos los operativos Callejón realizó labores prácticas, pero también debió asumir funciones de líder para coordinar y dirigir el trabajo de otros bomberos.

                                                                                                                                                                                         

El segundo efectivo de la Decimoquinta Compañía que se ha destacado siendo muy joven es Matías Antonio Vitar Miranda. Nacido en octubre de 1986 en la sureña ciudad de Talcahuano, emigró al poco tiempo junto a su madre a la ciudad de Ovalle. Fue allá donde se interesó por la labor de Bomberos. Con sólo quince años ingresó como aspirante a la sexta compañía -Bomba Carlos Cazaudehore- del Cuerpo de Bomberos de Ovalle. En su calidad de postulante permaneció en ella hasta que en diciembre de 2003, al cumplir los 17 años, pudo integrarse como voluntario.

Su llegada a Santiago se produce a fines de 2004 con la intención de continuar con sus estudios superiores en alguna universidad capitalina. En ese entonces, Matías obviamente pretendía ingresar también a una compañía de bomberos A través del curso de aspirantes, solicitó su incorporación a la 15.DFK, la que pudo concretar el 29 de julio de 2005. 

Actualmente, Vitar, llamado cariñosamente “torovalle”, estudia tercer año de Educación Física en la universidad Andrés Bello. Durante el mes de julio de 2007 realizó el curso de conductores para optar a la licencia clase F. Tras obtener el documento que lo acredita para manejar vehículos de emergencia, Vitar comenzó con su etapa de práctica con la intención de convertirse en conductor autorizado. Luego de un exigente periodo de estudios y una vez rendidas las pruebas teóricas y prácticas, con más de treinta horas de manejo, el 15 de abril de 2008 fue aprobado por el Departamento de Material Mayor del CBS, otorgándosele la autorización para el manejo del carro portaescalas Q-15. Asumió esa misma noche su rol de conductor como integrante de la guardia nocturna. Así, Matías Vitar, con apenas veintiún años, ha llegado a ser el conductor autorizado más joven en la historia de la bomba Máximo Humbser.

El debut le llegó pronto. A las pocas horas de asumida su nueva función debió conducir el carro Q-15 hacia un llamado de comandancia por emanación de gases en Las Tranqueras con Las Azaleas, sector Vitacura. “Sin nervios, pero con ansiedad” –según relató a sus compañeros- Matías esperaba ese primer llamado. Increíblemente, su segunda salida la constituyó una alarma de incendio. La noche del sábado 19 de abril, estando en la guardia, fue despachado a un llamado de comandancia estructural en las calles Cerro Altar y Fueguinos, población Colón Oriente, en Las Condes. Al llegar al lugar se confirma un siniestro de proporciones que ya envolvía dos casas y amenazaba con propagarse al resto de la manzana. Así, se da la alarma de incendio. Agitado comienzo como conductor para quien da sus primeros pasos en la bomba alemana de Santiago.

Inquietos por naturaleza y sin conformarse con los logros ya detallados, ambos efectivos de la Quince han desarrollado trabajos en el área administrativa de la Compañía, demostrando con su entrega el inmenso cariño por el servicio. Como reconocimiento a sus méritos, recientemente ambos han sido llamados a formar parte de la oficialidad. Matías Vitar, luego de su paso como Ayudante,  fue electo para servir en el cargo de Teniente Tercero por lo que resta del año en curso. En tanto, Cristián Callejón se desempeñará como Ayudante de compañía.

Cuando decimos que sus vidas se entrecruzan, no hablamos de su quehacer como bomberos. Porque Callejón y Vitar además son compañeros de carrera y de universidad. Ello se suma al hecho de que ambos llegaron desde afuera de Santiago a las filas germanas. De estatura similar, de trato amable, callados pero asertivos. Camaradas de pasión. Emblemas de la Nachtwache. Fieles exponentes del  lema “Ich bin stolz, ein wächter zu sein”.

Dos buenos ejemplos de entrega y tesón. De amor por el voluntariado. Dos testimonios de compromiso juvenil, tan escaso en tiempos en que los muchachos suelen privilegiar los panoramas propios de su edad. Ellos, ahora más que nunca deberán relegar al segundo plano los “carretes” de fin de semana, los pololeos y las salidas a divertirse con amigos. Lo claro es que las obligaciones que impone el servicio, especialmente en la 15.DFK, los mantendrán muy ocupados en los meses venideros.

Felicitaciones por las metas alcanzadas. Desde ahora en adelante son un ejemplo a seguir, tanto para los compañeros de su edad como para aquellos que los aventajan largamente en años de servicio.

Texto y fotos:
Álex Valdés A.
Feuerwehrmann
15.DFK Máximo Humbser.

15. Deutsche Feuerwehrkompanie – Stadt Santiago
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